Cuando se habla del «corazón de América», Paraguay no es precisamente el primer lugar que viene a la mente.
Pero, como centro de Sudamérica sin salida al mar, este país posee toda la autenticidad y hospitalidad que uno espera de un país del corazón de América. Y mientras sus vecinos, Argentina y Brasil, se han adaptado para recibir visitantes, Paraguay parece un lugar que se mantiene prácticamente igual que hace décadas.
No es el lugar más sencillo para visitar, en gran parte porque mucha gente habla guaraní, la única lengua indígena hablada por personas no indígenas en América. También alberga el lado más caótico de las cataratas del Iguazú, un paraíso para los contrabandistas donde todo vale. Es un lugar salvaje, pero acogedor, lleno de fanáticos del fútbol y pueblos fronterizos peculiares, que te deja con historias que nadie creerá hasta que las viva.