Llanuras desérticas, espesos bosques tropicales, altas montañas alpinas, cuevas de estalactitas, sabanas de pasto seco, playas de arena blanca… cuando se habla de todos esos paisajes, normalmente se hace a escala continental.
Pero todos esos entornos se pueden encontrar en la nación insular de República Dominicana.
La República Dominicana, que comparte frontera insular con Haití, es el segundo país más grande del Caribe, y su diversidad lo demuestra. Aquí, quizás escales el pico más alto del Caribe, te abras paso entre los manglares del Parque Nacional Los Haitises, navegues por la bahía de Samaná o te sientas afortunado simplemente descansando en Playa Rincón. Hay una razón por la que tantas lunas de miel se pasan aquí: empieza a planificar a continuación y lo entenderás.